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miércoles, 20 de noviembre de 2013

DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL, NUESTRA NECESIDAD MÁS CRÍTICA; por A. W. Tozer



QUITANDO LAS CENIZAS

Esta entrada procede de una de las compilaciones de los artículos que Tozer publicaba en una revista cristiana. Lo leí el día 7-8-1997, como un año más tarde de recibir la revelación que da título a este blog y que, reitero, pronto el Señor creo me permitirá publicar. Bendigo a Dios por este autor que el Señor usó para confirmarme que los pensamientos que tenía sobre la iglesia de este tiempo, no procedían de la mente de un loco "iluminado".


A. W. Tozer (1897-1963), escribía estas palabras a mediados del siglo pasado. Si levantara la cabeza seguro que recibiría un síncope cardíaco masivo, al comprobar que la degradación que el veía en la iglesia de su tiempo, degradación tal que solo se evitaban los pecados más groseros como la borrachera y la fornicación, era pecata minuta en comparación con la de la Laodicea en que vivimos hoy.


Damos gracias a Dios que el Señor está sacando de las cuevas esos hombres con clara visión profética, con discernimiento espiritual, que, como los hijos de Isacar (1º Cr 12:32), conocen el kairos de Dios y saben lo que se apresta a realizar en su iglesia; a base de oro refinado en fuego, colirio a granel y túnicas de santidad que la cubran desde la cabeza hasta los pies.


Les dejo con el artículo, que no tiene un ápice de desperdicio.



¿Podría ser esta nuestra necesidad más crítica?

Cuando contemplamos la escena religiosa de nuestros días, nos sentimos tentados a fijarnos en uno u otro fallo, y decir: "Esto es lo que va mal con la iglesia. Si esto se corrigiera, retomaríamos la gloria de la iglesia primitiva y volveríamos a gozar de tiempos pentecostales".


Esta tendencia a la excesiva simplificación es ella misma una debilidad, y deberíamos guardarnos en contra de ella, especialmente al tratar algo tan complejo como la religión tal como se manifiesta en la actualidad. Se precisa de un hombre muy joven para reducir todos nuestros actuales males a una sola enfermedad y para intentar sanarlo todo con un solo remedio. Cabezas más viejas y sabias serán más avisadas, habiendo aprendido que la panacea prescrita raras veces va bien, por la sencilla razón de que el diagnóstico no ha sido correcto. No hay nada así de sencillo. Pocas enfermedades espirituales aparecen solas. Casi todas vienen complicadas por la presencia de otras, y están vitalmente interrelacionadas al extederse por todo el cuerpo religioso, que se precisaría de la sabiduría de un Salomón  para encontrar una cura simple.


Por esta razón, siento vacilaciones en cuanto a observar algún defecto en la actual cristiandad y derivar todos nuestros problemas de este solo defecto. El hecho de que la llamada religión bíblica está sufriendo en nuestro tiempo un rápido declive es tan evidente que no necesita de prueba alguna, pero saber precisamente qué es lo que ha provocado este declive no es tan fácil de descubrir. Sólo puedo decir que he observado una carencia significativa entre cristianos evangélicos que podría resultar ser la verdadera causa de la mayor parte de nuestros problemas espirituales. Naturalmente, si ello fuera cierto, suplir esta falta sería nuestra necesidad más crítica.


La gran deficiencia a la que me refiero es la falta de discernimiento espiritual, especialmente entre nuestros líderes. Cómo es que puede haber tanto conocimiento de la Biblia y tan poca sabiduría, tan poca penetración moral, es uno de los enigmas del mundo religioso de hoy. Creo que es bien exacto decir que nunca en la historia de la iglesia ha habido un tiempo en el que tantas personas estuvieran dedicadas al estudio bíblico como en la actualidad. Si el conocimiento de la la doctrina bíblica fuera una garantía de piedad, esta época sería indudablemente conocida en la historia como la era de la santidad. En cambio, puede bien llegar a ser conocida como la era del cautiverio babilónico de la iglesia, o la edad de la mundanalidad, cuando la profesa Novia de Cristo permitió ser cortejada con éxito por los caídos hijos de los hombres en grandes números. El cuerpo de creyentes evangélicos, bajo malas influencias, se ha entregado al mundo, a lo largo de éstos últimos 25 años, en una total y abyecta rendición, evitando sólo los pecados más groseros, como la borrachera y la promiscuidad sexual. (Nota nuestra: Hoy la embriaguez, la fornicación y el adulterio campan por sus fueros en nuestra querida Laodicea).


El hecho de que esta menospreciable traición haya tenido lugar a plena luz del día, con el pleno consentimiento de nuestros maestros bíblicos y evangelistas, constituye uno de los asuntos más terribles en la historia espiritual del mundo. Pero me siento incapaz de creer que la gran rendición haya sido negociada por hombres de corazones perversos que se han lanzado deliberadamente a destruir la fe de nuestros padres. Muchos hombres buenos y de vida recta han colaborado con los Quislings que nos han traicionado. ¿Por qué? La respuesta sólo puede ser esta: por falta de visión espiritual. Algo parecido a una neblina ha caído sobre la iglesia como "la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que cubre a todas las naciones" (Is 25:7). Un velo así descendió una vez sobre Israel: "Pero sus pensamientos se embotaron; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual desaparece en Cristo. Pero hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos" (2ª Cor 3:14-15). (Nota nuestra: El versículo 16 que Tozer no cita aquí dice que "cuando se conviertan al Señor el velo les será quitado". !Qué trágico que la iglesia no esté en Cristo, que los hijos no estén en la casa, sino comiendo algarrobas en tierras lejanas!). Esta fue la hora trágica de Israel. Dios suscitó a la iglesia, y temporalmente echó a un lado a su antiguo pueblo. No podía encomendar su obra a hombres ciegos. (Nota nuestra: Amados paisanos laodicenses necesitamos colirio !garrafones de colirio!).




Ciertamente necesitamos un bautismo de clara visión si queremos escapar a la suerte de Israel (y de todo otro cuerpo religioso en la historia que dejó a Dios). Si no es la mayor necesidad, en todo caso una de las mayores, es el surgimiento de líderes cristianos con visión profética. Necesitamos desesperadamente hombres de visión cuya mirada pueda traspasar la niebla. A no ser que acudan pronto, será demasiado tarde para esta generación. Si de verdad acuden, indudablemente crucificaremos algunos en nombre de nuestra ortodoxia mundana. Pero la cruz es siempre el heraldo de la resurrección.


Nuestra necesidad no es el mero evangelismo. El evangelismo no hace nada más que extender la religión, de la clase que sea. Gana la aceptación de la religión entre grandes cantidades de personas, sin dar demasiada atención a la calidad de aquella religión. La tragedia es que el evangelismo actual acepta la forma degenerada de cristianismo hoy corriente, como la misma religión de los apóstoles y se ocupa en hacer convertidos para sí, sin compromiso alguno. Y cada vez nos estamos alejando más de la pauta del Nuevo Testamento.


Tenemos que tener una nueva reforma. Tiene que darse una ruptura violenta con esta pseudoreligión irresponsable, hedonista y paganizada que pasa en la actualidad por la fe de Cristo y está siendo esparcida por todo el mundo por hombres no espirituales, empleando métodos no escriturales para lograr sus fines.


Cuando la iglesia de Roma apostató, Dios movió la Reforma, Cuando la Reforma declinó, Dios levantó a los moravos y a los Wesleys. Cuando estos movimientos comenzaron a morir, Dios suscitó el fundamentalismo y los grupos de "vida más profunda".


Y ahora que éstos, casi sin excepción, se han vendido al mundo ... ¿que vendrá a continuación?

(Contestamos nosotros: Viene el U.G.A., el Último Gran Avivamiento Mundial, el Pentecostés II, que está por extenderle la "alfombra roja" a Jesucristo).


NUESTRO CREDITO A LA PRESTIGIOSA PAGINA  ''Finisterre al borde de Jordan'', DEL MUY QUERIDO HERMANO JOSE MARIA ARMESTO CALDEIRO que hemos tomado este articulo para biblicarlo en nuestra pagina



El siguiente mensaje fue  predicado al ministerio filadelfia el dia 17 de Nov. por el hermano Gr. Makridis



EN TU LUZ VEREMOS LA LUZ



1. LA LUZ DIVINA, EXPONE NUESTRO ESTADO Y COMO DIOS NOS VE:

Mi carácter y temperamento muestra las fortalezas mentales que tengo.
El creyente que no se conoce a sí mismo, no progresa espiritualmente pues no puede ir más allá de lo que sabe. 



Ningún creyente puede ir más allá de la luz que Dios le haya dado;así que, NUESTRA REVELACION Y POR ENDE ALCANCE Y PROFUNDIDAD DEPENDE DE LA MEDIDA DE LUZ QUE RECIBIMOS ( Y no solo del conocimiento) que haya recibido.

En la vida cristiana es muy importante juzgarse a uno mismo:Es imposible llevar una vida espiritual si uno no se juzga a sí mismo.Si no nos juzgamos, no podremos recibir la bendición espiritual que proviene de ese juicio. ES DE SUMO BENEFICIO:
1 Corintios 11:31-32  '' Si nos examináramos a nosotros mismos, no se nos juzgaría; 32 pero si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.''

 LA PREGUNTA ES:

Salmos 19:12 “¿quién podrá entender sus propios  errores?” Nadie. Jeremías 17:9 dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;¿quién lo conocerá?”

No hay duda de que no podemos entenderlos por nuestra propia cuenta.     Y AUNQUE LLEGAMOS A CONOCERLA, DIFICIL DE CORREGIRNOS! SIN EMBARGO PABLO EXHORTA:

1 Corintios 11:28  “Pero pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa” 
2 Corintios 13:5  '' Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos.'''

Existe hoy un dicho común:   ‘’Por cada vez que uno se mire a sí mismo, debe mirar a Cristo diez’’. Pero yo lo cambiaría por: ‘’Mira a Jesús once  veces y no te mires a ti mismo ni una sola vez”. 

No es un asunto de eliminar los malos pensamientos y retener los buenos; ni de extirpar algo en nosotros, sino de permitir que Cristo nos llene al grado de que nos olvidemos por completo de nosotros mismos.                      Mirar la luz del Señor 

Salmos 26:2: “Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis  íntimos pensamientos y mi corazón”.
Y vemos en Salmos 139:23, 24a: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis  pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad”. 
Estos dos pasajes nos muestran la manera apropiada de conocernos a nosotros mismos.
El autoexamen A SOLAS POR EL PROPIO YO, es improductivo y nos impide progresar espiritualmente. 
1 CORINTIOS 4:5  ‘’El cual sacará a luz lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios” 

EL CAMINO ES: 
En Salmos 36:9 dice: “En tu luz veremos la luz”. 
La palabra “luz” se menciona dos veces con dos diferentes significados.      La primera luz es la luz divina, por eso dice en “tu luz”.La segunda es luz DE ESTAR EN UN ESTADO QUE DIOS QUIERE QUE NOS ENCONTRAMOS.

Estar en la luz divina es ser iluminado y puesto en evidencia por El. Allí Dios nos COMUNICA lo que El  sabe de nosotros PARA QUE LO SEPAMOS.
La segunda “luz” denota la verdadera condición de un asunto.

DEUTERONIMO 8:2  ‘’Recuerda que durante cuarenta años el SEÑOR tu Dios te llevó por todo el camino del desierto, y te humilló y te puso a prueba para conocer lo que había en tu corazón’’ Éxodo 20:20 Y respondió Moisés al pueblo: No temáis, porque Dios ha venido para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que no pequéis

Por lo tanto, “en tu luz, veremos la luz” significa que cuando recibimos revelación de parte de Dios, Su luz santa resplandece sobre nosotros y nos permite ver la verdadera condición de cierto asunto. 

Bajo nuestra propia luz jamás veremos la luz. Solamente en la luz de Dios podremos ver la luz. En Efesios 5:13 vemos claramente la función de la luz: “Mas todas las cosas que son reprendidas, son hechas manifiestas por la luz; porque todo aquello que hace manifiestas las cosas es luz”. 

AHORA ENTENDEMOS MEJOR LA SUPLICA DE PABLO SOBRE LOS EFESIOS:
Efesios 1:18-20   ‘’alumbrando los ojos de vuestro entendimiento.’’

Esto indica que la función de la luz es poner las cosas en evidencia: La primera luz que se menciona en Salmos 36:9 es absoluta e imparcial y pertenece a Dios. En esta luz quedamos desnudos y descubiertos y no podemos evitar ver nuestra verdadera condición.
 Nosotros no sabemos lo que somos, pero una vez que la luz divina alumbra, nos percatamos de nuestra condición.

SOLO CUANDO EL ESPIRITU SANTO DERRAMA SU LUZ DIVINA PODEMOS ABORRECER LOS PECADOS COMO DIOS LOS ABORRECE Y NO CONFESARLOS CON UNA MANERA SUPERFICIAL.

Después de recibir iluminación, perciben que sus pecados son tan abominables y que necesitan ser librados de ellos lo mas rápido posible. 

Los que trabajamos en la obra de Dios, no debemos tratar de convencer a los demás de sus pecados, sino que debemos orar para que el Espíritu Santo los amoneste.

Posiblemente expresamos mucho amor hacia los demás, pero cuando la luz divina resplandece en nosotros, descubrimos que no amamos a los demás lo suficiente. 

CADA VEZ QUE Dios se demora en revelarme Su voluntad, me doy cuenta de que mi corazón todavía no está dispuesto a obedecerle; es posible que todavía tenga una meta errada. Muchas veces he visto  que ése es el caso.


La diferencia entre un creyente maduro y uno superficial, depende de la luz divina que cada uno haya recibido y de si la ha recibido de manera permanente o temporal. 

El creyente inmaduro ve sus faltas hasta cierto punto. Pero el que es maduro se conoce a sí mismo porque está constantemente bajo la iluminación de Dios. 


la luz no es conocimiento. La Biblia dice que el conocimiento envanece. Pero cuando la luz divina brilla en el corazón del hombre, no lo envanece sino que lo conduce a reprobarse a sí mismo y a aborrecer la carne y a rogar de todo corazón a Dios que lo libre de la inmundicia.


Uno puede estar lleno de conocimiento bíblico y aún así no tener la luz divina en el corazón Y NO CONOCER SU CONDICION. 
Si alguien reincide en sus antiguos pecados, 
puede hablar acerca de la Biblia porque tiene un conocimiento previo, 
pero carece de la luz divina. 

La luz divina se encuentra en el poder del Espíritu Santo, mientras que el conocimiento es la luz que el hombre retiene en la memoria. 

RECIBIMOS CONOCIMIENTO LEYENDO LA BIBLIA, pero el conocimiento sin poder del Espíritu Santo carece de vida. 

No hay nada más peligroso que separar la verdad, del poder. TENER CONOCIMIENTO BIBLICO SEPARADO DE  SU REVELACION PROVENIENDE DE LA UNCION DEL SANTO.

Si ya recibimos la luz divina, por medio del Espíritu Santo, debemos guardarla y preservarla sin permitir que pierda su poder. 
Salmos 43:3 Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen, que me lleven a tu santo monte, y a tus moradas. 
Salmos 34:5 Los que a El miraron, fueron iluminados; sus rostros jamás serán avergonzados  
Daniel 2:22 El es quien revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con El.
2 Corintios 3:16-18   ''Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. 17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.''



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